Daños

Hoy recuento los daños.
Dos heridas previas,
una que pudiera abrirse.
Quizá estoy loco,
quizá hoy nos ahogamos.
Mira con qué belleza
me tienes atrapado,
mira con qué delicadeza
me arrinconas desarmado.
El tiempo es una duda,
hojas marchitas, extrañas
un hueco para rellenar
con tu tacto que debo extrañar.
Comprende que deseo de vos
tu misterio, tu magia
pizca de tu alma;
apenas se figura tu sonrisa
y el daño ya está hecho:
cedo ante tal encanto,
¡imposible no adorarlo!
Ella es fresco fulgor 
colgándose por la mañana,
tibio roce, brillante calcomanía
adhiriéndose al campo de sol,
se derrite en la cama
y en medio de la manía
bebería de tu fuente,
adorando soles y lunas
extasiado de valles, planicies
y montañas de tu piel.
Seríamos dos locos danzantes
jugando (ser) amantes,
presas de felicidad,
lejos de inquietudes vanas,
enlodados de sensaciones sagradas.
El fuego besó tu pelo,
arde en viento
serás mi guía, tesoro anhelado,
mi joven dama, faro antiguo
Disipas dudas, miedos,
entre candiles y sombras,
iluminas castillos, recónditos
espacios del interior.
Alimentaré con devoción
tu fuego todas las noches,
levantaría altares, templos
y en el devenir de los tiempos
seré tuyo, tuyo, tuyo,
y serás mía, mía,
mía.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s