Mes: mayo 2013

Ser (extraño, ajeno)

Amanece.

Despierto de repente y siento que algo me hace falta. Y el espejo me da la respuesta a esa incapacidad de sentirme completo. Hay otro yo, en el otro lado del cristal que según él, me refleja.

Mentira: ése no soy yo. Parece más confiado, más fuerte y astuto. Mucho más temerario, con un ego notable. Se siente fuerte, no hay debilidad en él.

Se viste, puedo verlo, el espejo es enorme. Absurdo, siempre pensé que el espejo se revelaría ante mi frágil y raquítica imagen.

Ahora lo persigo, incrédulo, sabiendo que en cualquier cristal lo podré ver: escaparates de tiendas ridículas, elegantes o inútiles. En el reflejo indemne en los cristales de los autos, en los espejos octagonales de las paredes. Y ahí está él, poderoso, y se dirige a ella…

Y noto cómo se transforma en un toro blanco. Ella lo monta, la secuestra, se van juntos. ¡Se lleva al amor imposible de mi vida! ¡Secuestra a la mujer que amo en secreto! Y cualquier intento de sorprenderlo, detenerlo, no tendrá efecto alguno…

Ahora me declaro culpable (al ser  mi  propia tortura)  tu espía, pernoctar todas las noches y grabarme todos tus movimientos, la comisura de tus labios, esa mirada de relámpago que me das al verme. Ser un simple espectador de lo que no somos, ser el que te desea más que nadie y saber, que no serás nada más. Eres un ser imposible.

Yo decidía ser la gota que recorre tu cuerpo, tu cuello. Anhelo ser el vapor que sale de tu boca, el rayo solar impregnando tu dulce espalda de miel. La Luna volcándose en tus ojos, el velo que los cubre y ahí, en ínfimo espacio, retozarnos en la eternidad fugaz del mundo Onírico.

Envidio los caminos que pisas, alguna palabra dulce tuya dirigida a un tercero, la atención que le prestas y hasta las miradas de complicidad. Transformarme en tu continuidad diaria.  Todo eso quiero ser. Somos imposibles.

Voy a ser el cráter del volcán que emana cenizas de amor, para que se aniden en tu ventana. De ahí, un fénix te cantaría cada mañana.

Ya no sé en qué más transformarme, en qué más ser, convertirme, mutarme. Decido ser todo aquello que te acompañe.

Pero somos imposibles. Está decidido. El que te alejó de mi, lleva la delantera, me ha ganado tu amor.

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