Mes: abril 2013

Reseña | Evangelion: 3.0 You Can (Not) Redo.

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La Amiga Eterna

Los humanos como tal tendemos a erradicar prácticamente de nuestra mente a la Muerte. Le tememos, le respetamos, a veces la adoramos. Pero casi siempre la ignoramos.

Estoy en este mismo momento anotando esta reflexión mientras me tomo un chocolate caliente. Sentir la bebida correr hasta el esófago, llenando de calor, me hace pensar que lo único que tenemos en esta vida que vale la pena es el sentido de sentir: Válgame, el poder admirarnos de las cosas ordinarias y pequeñas.

A mí me enseñaron muchas personas a valorar todo, desde mis gadgets hasta una broma simple de mis amigos. Intento todos los días obligarme a hacer bien las cosas. Imposible que todo me salga de perlas siempre, pero lo que realizo día a día le imprimo pasión. O eso quiero al menos creer.

Este tipo de cuestionamientos introspectivos suelo hacerlos cuando estoy triste, o veo desde cerca la muerte.

Ayer regresé de vacacionar con mi hermana y lo peor de todo, es que por el trayecto murieron 12 personas en la carretera. ¿Y si hubiésemos sido nosotros? A mi vecino igual, se estrellaron y un angelito (un bebé) ahora acompaña a Dios. Y ahora, un familiar mío está también con Dios.

Me siento mal. ¿Qué hacemos para merecer la vida, o la muerte? Es aquí cuando me cuestiono muchas cosas. Yo no le temo a la muerte en sí, ni al dolor, ni al sufrimiento físico. Acepto la muerte como un contrato preestablecido que nos regala Dios, o quien sea que nos de la vida. Le tengo miedo a dejar cosas pendientes. Terminar la carrera, hacerme un verdadero profesional. Encontrar el amor, decirle a una mujer todas las mañanas “buenos días, amor”. Ser alguien ordinario en la masa de personas, ser alguien extraordinario para alguien más, y sobre todo, para mí mismo.

Dejar asuntos pendientes. Qué horror. Pesadilla que me carcome dentro.

Ahora es cuando pienso: “shit, soy afortunado por tener todo y no tener nada”. Gracias Dios, gracias Padres míos, al Cielo, a la Tierra. No creo en una religión específica, pero si hay un ser divino, si que juega malas pasadas con todos nosotros…

Y a tí, que no te conocí mucho: ojalá estés tranquila, en paz, en amor. Cuida a tus padres desde donde estés y dales armonía. Te vamos a extrañar.