Mes: enero 2013

Mis versos están muertos.

Como los de Silvia Plath.

Muertos, perdidos, vagabundos.

Escasea el material con el que los construyo,

ya no sé con qué alimentar

a esta criatura insaciable,

se acostumbró a saciarse de sonrisas bellas,

de frescos retoños de amor.

Se hartó la bestia

de consumir migajas de lo que pudo ser.

Exige un manjar de besos,

una suculenta silueta,

un festín de deseo, una ruleta rusa

que clave un anuncio

exclamante, claro:

este hombre tiene dueña.

Mientras reconstruyo

el método de conquista,

estudio el mapa a tus venas,

memorizo el paso de tus ojos,

anhelo tu voz.

Tu cuerpo destruye mis trincheras.

Hace polvo mis flancos,

reduce a cero mi resistencia.

Ven, mi mente es nación para ser conquistada

por una mujer como tú.

Su pasatiempo Favorito

«Una vez que Messi comienza a correr es imposible detenerlo. Es el único jugador que puede cambiar de ritmo como le plazca. Es el mejor jugador del mundo por mucho. Messi es un jugador de PlayStation. Toma ventaja de cada error que nosotros cometemos. […] Son un muy buen equipo que, además, tienen al mejor jugador del mundo. Messi es muy joven y puede conseguir grandes cosas. Aún tiene para seis o siete años más a gran nivel y puede marcar una época. De cosas imposibles, las hace posibles. No conozco muchos jugadores capaces de marcar el cuarto gol como lo hizo él.» Eso dijo Arsène Wegner cuando enfrentó al Barça en 4os de Champions. Y vaya que tuvo razón.

Lionel Andrés Messi es el 10 de FC Barcelona. Es el único que ha ganado 4 Ballon D’ Or en la historia del balompié. Rompió el récord del alemán Müller. Quise contar todos los títulos que tiene en las vitrinas pero el simple hecho de contarlos me marea. Son muchos. Y apenas tiene 25 años. Y yo jugando FIFA en la computadora… 

Lo vemos en el Camp Nou, driblando. Igual en algún estadio español, francés, alemán, inglés, sudamericano, hasta en el Azul. No importa. Messi siempre hace lo que quiere. Como quiere. Pasa el balón, obliga a los rivales a tirarse en barridas que en premio es falta en contra o quedarse en ridículo. Atrae marca de dos para arriba en muchas jugadas. Corre con esas piernas tan cortas pero veloces. Su velocidad mental ordena a sus pies a hacer magia, mientras los defensas empiezan a pensar apenas qué coños hacer para detenerlo. 

Portó el 30, el 19 y es el 10. Es capitán del combinado nacional de Argentina. Nada polémico, no quiere que lo comparen con otro genio llamado Cristiano Ronaldo. Ellos dos, solitos, hacen del futbol un mundo más pocamadre. Son de referencia obligada para los niños (y no tan niños) escoger sus equipos en el FIFA. 

Pero Messi tiene algo que no deja de llamarme la atención. Desde pequeño ha superado pruebas difíciles, como la falta de crecimiento. De ahí, ha conseguido títulos como si fuera una colección de Tazos de Sabritas. Nos ha acostumbrado a un nivel de juego, a dribles, a carisma y sendos golazos, que temo que algún día ya no los notemos. Que se camuflajeen con el césped del estadio y ya no nos haga gracia.

Igual y eso no pasará. Espero. Porque el pasatiempo favorito de Lio es ganar. Y mejorar. Hacer una mierda récords y estadísticas. Ser la punta de lanza para el Barça y, seguramente lo veremos, con su selección. 

Y que la pelota ruede. Que esa Pulga que porta en el dorsal 10 siga batiendo récords, para que en 35 años nazca otro marciano como él y los rompa. Si eso es posible. Estamos viendo historia, una historia digna para contarse a los nietos.