Mes: junio 2012

Busco una guía

que me encamine a la catedral onírica.

Un mapa que indique el punto exacto

de tu placer, por tu tacto

que me abduce en sueños lejanos,

una llave que abra tu corazón

y encapsularte a mi realidad,

pues es más necedad

perseguir sentimientos que a la razón.

Cumpliré con honor

tu compromiso de amor;

velaré tu sonrisa

grabándola en la cornisa

de mi imaginación trémula,

tendiéndote con dulzura.

Que tu cabello

sepa llevarme a tu cuello

cual imponente deseo

al simple resuello

y tus manos conmuevan

al más leve roce.

O de tí alejarme

para no divagar en tu presencia

no quemar tu esencia

con esta soledad

que cae fina levedad,

titilante pasión que no cede,

pues no entender qué sucede

si te acercas, si respiras,

si huyes, si no caminas

o simplemente te difuminas

en mi imaginación,

pues eres huésped frecuente

por las noches tibias,

sin alarmar, sin titubear

y te aventuras a perturbar

sueños amargos,

y elevas cual rey al dichoso

que acepte galante regalo…

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Perdón.

Perdón por ser tan imperfecto.

Perdón porque soy demasiado libertino, según bajo tu visión,

perdón por mentirte tanto,

pero me cubro del miedo inquisidor,

no es mi intención ser tan imperfecto.

Perdón si te decepciono todos los días

por no ser brillante, ni un gran atleta

o un fantástico compositor,

soy quien soy y me va y viene,

intento ser ordenado y sencillo,

hago lo que puedo y no me enorgullecen mi

vocabulario altisonante o mi impasibilidad,

tengo vocación y lo voy a disfrutar,

tengo amigos que me apoyan y los voy a admirar,

tengo una voz potente y con ella voy a cantar

las injusticias, los engaños, el amor, la desdicha

y todo lo demás.

Tengo un corazón desequilibrado

que le falta carburar por alguien,

tengo miles de ideas sin escribir,

miles de confesiones por dar,

miles de borracheras reprimidas,

abrazos no otorgados, felicitaciones insulsas

y un montón de ideas enmarañadas en una enmarañada nube gris.

Tengo un camino por recorrer

un cachito de sonrisa que ofrecer,

un lienzo donde te dibujaré promesas a intentar,

tengo tus manos suspendidas al cieloraso,

y este poema desdoblado al aire,

una tecla muda que no brilla al tocarse,

una voz que se desaparece indebidamente,

un consuelo tonto y obvio sin ofrecerse,

un te quiero muy enterrado

y ésta, mi voluntad que no sesa de ser intermitente.

Quiero una antena para captar

tus palabras punzantes

y rebotarlas al cielo, y que se pierdan,

se pierdan,

indefinidamente.

Quiero que te sientas a leerme

a ver si así aprecias más

lo que puedo lograr.

Con antelación escribo y voy pensando

que esto no tiene valor alguno,

mas que reflejar mi sentir, o justificar

mi absurdo y estúpido sufrir.