Ensayo del Tiempo

Junio 15

 

Cada noche te escucho respirar. ¿Lo sabías? Retengo tu imagen en mi cabeza, sintiendo tu cabello entre los dedos, resbalándose suavemente…

Eres el dulce consuelo, la válvula de escape a la cotidianidad, una nueva razón para sentir el empolvado/desgastado sentimiento intranquilo que por las noches atosiga, inquieta y corroe…por favor ven a curarme…

Pero debo decirte que tiene años que no sé nada de ti. Haces ahora tu vida, y yo me mantengo al margen.

Agosto 19

 

Voy a explotar. Los recuerdos se desvanecen, cual pintura carcomida, sin detalles ni colores claros. Necesito verte, sentir que puedes tocarme…urge creer que esto sigue vivo.

Agosto 29

Hoy en la mañana recordé cuando éramos niños y la felicidad con la que jugábamos por las tardes, en aquella enorme casa de tus abuelos…es increíble la vividez de esos sucesos, pero poco a poco se van sepultando en el olvido…

Septiembre 4

 

Es obvio que ahora no me recuerdas. Pasaron los años y cambiamos tanto…ven, aparécete en mis sueños, que yo intento clavarme en los tuyos…ven, aparécete a mi lado…la distancia no es pretexto, y te buscaré.

 

Septiembre 10

 

Ahora entiendo: crecimos y no puedo decirte cuánto te quiero. Eres mi reflejo, dulce compañía inquebrantable, mi heroica bandera de lucha, un sentir…me conoces tan bien y yo a ti, que a veces no necesitábamos palabras para entendernos. La vida nos dejó una deuda que es difícil de saldar.

           

Septiembre 29

 

Es cierto, el matrimonio es el suicidio del amor. Nunca estuvimos bien, me dijiste. Y yo fui un espectador ausente todo este tiempo. Ustedes esperaron algo que nunca supieron qué era, esquivando pero nunca enterrando los problemas. Ahora me toca actuar…puedo aprovechar la oportunidad.

Octubre 2

 

Todos estos días he recordado, una y otra vez todo ello, con el fin de saber qué hice mal, sin encontrar respuesta mientras, el sueño me consume lentamente…sé que había riesgos a seguir, que era probable esa respuesta que no quería. Sin embargo te entiendo, mas no comprendo. No capto cual es la virtud de la que yo padezco, y que él tiene la dicha de poseer…

 

Octubre 5

 

Pude aprovecharme de ti, y no me atreví. Tenía que limpiar tus lágrimas pero no lo hice. Sólo fui capaz de darte apoyo, un empujón a dejar la tristeza, ofrecerte un método infalible contra el dolor, apagando tu enojo, tu furia, relajándote, siempre mostrando una sonrisa completamente franca…

Sólo quiero que dejes de llorar, levantes la cabeza y que no te arrepientas de nada. Tómalo como tu himno, y márcalo en tu frente para que nunca lo olvides. Recuerda que puedes confiar en mí, porque yo voy al punto, y manejo la sinceridad con firmeza.

Y esa misma sinceridad me permite decir: que odio tu rostro abandonado, desvanecido. Que te busqué y no se realizó…buscando sin encontrar, sin tener ganas para volver…detesto ser cómplice de la soledad y permanecer como un simple presente de tu tristeza. He de decirte lo mucho que te aprecio, pues al final de todo eres lo más cercano a lo que yo he querido de alguien. Juro sacarte de ésta.

Octubre 15

Creí que soñaba mal. Pero tus palabras comenzaron a soltar dolor, y yo sólo debí…juro que te quise…no puedo escribirlo, me tiembla la mano…pude, puedo y podría ser…casi la voz del corazón vence al de la razón…

Mientras, he notado que la ventana refleja mi rostro pálido. La altura del edificio, del departamento, es considerable…

Octubre 22

Te vi y no lo creí. Desgastado, melancólico y quebrantador, tu semblante que alguna vez marcó diferencia con su luz se apagó lentamente, como si fuese una vela que de a poco se le acabó la vida…platiqué contigo y sin mostrar mucho interés, te fuiste lentamente. Te alcancé decidido a hacerlo, y tú, volviendo un momento a la vida, me besaste profundamente, tan larga e intensamente que pienso que ahí fue cuando comenzaste a desvanecerte lentamente…

Vuelvo al departamento. La lluvia entorpece la visión hacia el precipicio.

Noviembre 13

Con las hojas marchitas vino tu partida. Fuiste presa de la incapacidad de decidirte a dejarlo y venir conmigo. No fui al sepelio porque sabía que no lo toleraría. Él estaría ahí, y con seguridad lo habría matado yo mismo. Soy un maldito fraude porque nunca pude cristalizar mi promesa, y por eso te has ido, hacia un sueño del cual jamás te desprenderás…

Ahora veo las escaleras en espiral de manera diferente. Pero prefiero las ventanas. En especial la de mi departamento del noveno piso.

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