Mes: mayo 2012

Odio vacaciones

Odio vacaciones porque es una muerte chiquita, lenta y que pega muy duro. Vacaciones en mi casa es sinónimo de monotonía, estar limpiando, ordenando y haciendo puro quehacer. Es horrible. El resultado de esta ecuación es que siempre llego a la escuela (al volver) cansado, harto y sin un ápice de ganas, pues ni disfruto el tiempo que tengo.

Aunado a esto, nunca tengo dinero, es horrible. Ni para poder salir. Y obviamente, en mi país la oferta de empleo temporal para jóvenes es escasa, mal pagada y con puestos muy bajos, no se gana nada con ello. Todavía no salgo enteramente de vacaciones y la pesadilla ya se asoma por la esquina, acechando y amenazándome con lo mismo de siempre. Auxilio, necesito ideas, tener un antídoto para no caer ante la pesadumbre de cada cuatro meses, llamada vacaciones.

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Quiero quererte porque quieres que te quieran.

Sabes que quisiera que te quiera porque quieres que algo más pase, queriendo que todo se vaya por un reverendo carajo, quieres un querer que te sepa querer, quieres que todo sea complicado y con motitas de humo encima de nuestras cabezas, creo yo podría soportar todo eso y hasta más, podrías querer probar mi astucia y tentar el límite de mi paciencia, a ver si con eso te puedo querer más de lo que todos querrían quererte.

A los 20, una de dos: o estamos en el punto decisivo de nuestras carreras, o trabajamos o es una combinación de las dos; pero lo que si puedo afirmar, es que en este país creo se está dando un fenómeno social, donde la gente de mi edad se expresa, con ayuda del internet, con fuerza y una seriedad únicas.Nunca se había alzado la voz tan fuerte. Estamos cansados de que nos rompemos la madre, todos los días, en una licenciatura, especializarnos y no encontrar trabajo. Hoy en la mañana, una señora platicaba con un hombre en el MB y le preguntaba qué era mejor: estudiar hasta el hartazgo, ser una eminencia de posgrado, o estudiar “lo indispensable” y ser productivo. Creo que ambas coyonturas están mal. Pero en mi país, y en muchas otras naciones, esto debería ser una mezcla. El que estudioa consigue un mejor y buen remunerado empleo. Y los que se duermen en su barca, pues, ya saben. Pero en una tierra como la mía, todo se voltea. Estamos en un momento crítico. Que siga la opinión pública. Que se exija, que se reclame, alcemos la voz. No seamos unos agachados conformistas, que le avientan la bolita al hombre de escritorio y corbata. Hagamos un esfuerzo individual, y brillemos socialmente. No hay de otra.

Quisiera gritarte, alabarte, abrazarte, de una vez declararme inútilmente al vacío y tirarme sin riendas en la velocidad de la inocencia, pero no estás en el mismo plano que yo, y así es imposible tal proeza. Nada es igual. Falta que nos decidamos un poquito, que ambas auras concuerden al tiempo y al sentir.

Ensayo del Tiempo

Junio 15

 

Cada noche te escucho respirar. ¿Lo sabías? Retengo tu imagen en mi cabeza, sintiendo tu cabello entre los dedos, resbalándose suavemente…

Eres el dulce consuelo, la válvula de escape a la cotidianidad, una nueva razón para sentir el empolvado/desgastado sentimiento intranquilo que por las noches atosiga, inquieta y corroe…por favor ven a curarme…

Pero debo decirte que tiene años que no sé nada de ti. Haces ahora tu vida, y yo me mantengo al margen.

Agosto 19

 

Voy a explotar. Los recuerdos se desvanecen, cual pintura carcomida, sin detalles ni colores claros. Necesito verte, sentir que puedes tocarme…urge creer que esto sigue vivo.

Agosto 29

Hoy en la mañana recordé cuando éramos niños y la felicidad con la que jugábamos por las tardes, en aquella enorme casa de tus abuelos…es increíble la vividez de esos sucesos, pero poco a poco se van sepultando en el olvido…

Septiembre 4

 

Es obvio que ahora no me recuerdas. Pasaron los años y cambiamos tanto…ven, aparécete en mis sueños, que yo intento clavarme en los tuyos…ven, aparécete a mi lado…la distancia no es pretexto, y te buscaré.

 

Septiembre 10

 

Ahora entiendo: crecimos y no puedo decirte cuánto te quiero. Eres mi reflejo, dulce compañía inquebrantable, mi heroica bandera de lucha, un sentir…me conoces tan bien y yo a ti, que a veces no necesitábamos palabras para entendernos. La vida nos dejó una deuda que es difícil de saldar.

           

Septiembre 29

 

Es cierto, el matrimonio es el suicidio del amor. Nunca estuvimos bien, me dijiste. Y yo fui un espectador ausente todo este tiempo. Ustedes esperaron algo que nunca supieron qué era, esquivando pero nunca enterrando los problemas. Ahora me toca actuar…puedo aprovechar la oportunidad.

Octubre 2

 

Todos estos días he recordado, una y otra vez todo ello, con el fin de saber qué hice mal, sin encontrar respuesta mientras, el sueño me consume lentamente…sé que había riesgos a seguir, que era probable esa respuesta que no quería. Sin embargo te entiendo, mas no comprendo. No capto cual es la virtud de la que yo padezco, y que él tiene la dicha de poseer…

 

Octubre 5

 

Pude aprovecharme de ti, y no me atreví. Tenía que limpiar tus lágrimas pero no lo hice. Sólo fui capaz de darte apoyo, un empujón a dejar la tristeza, ofrecerte un método infalible contra el dolor, apagando tu enojo, tu furia, relajándote, siempre mostrando una sonrisa completamente franca…

Sólo quiero que dejes de llorar, levantes la cabeza y que no te arrepientas de nada. Tómalo como tu himno, y márcalo en tu frente para que nunca lo olvides. Recuerda que puedes confiar en mí, porque yo voy al punto, y manejo la sinceridad con firmeza.

Y esa misma sinceridad me permite decir: que odio tu rostro abandonado, desvanecido. Que te busqué y no se realizó…buscando sin encontrar, sin tener ganas para volver…detesto ser cómplice de la soledad y permanecer como un simple presente de tu tristeza. He de decirte lo mucho que te aprecio, pues al final de todo eres lo más cercano a lo que yo he querido de alguien. Juro sacarte de ésta.

Octubre 15

Creí que soñaba mal. Pero tus palabras comenzaron a soltar dolor, y yo sólo debí…juro que te quise…no puedo escribirlo, me tiembla la mano…pude, puedo y podría ser…casi la voz del corazón vence al de la razón…

Mientras, he notado que la ventana refleja mi rostro pálido. La altura del edificio, del departamento, es considerable…

Octubre 22

Te vi y no lo creí. Desgastado, melancólico y quebrantador, tu semblante que alguna vez marcó diferencia con su luz se apagó lentamente, como si fuese una vela que de a poco se le acabó la vida…platiqué contigo y sin mostrar mucho interés, te fuiste lentamente. Te alcancé decidido a hacerlo, y tú, volviendo un momento a la vida, me besaste profundamente, tan larga e intensamente que pienso que ahí fue cuando comenzaste a desvanecerte lentamente…

Vuelvo al departamento. La lluvia entorpece la visión hacia el precipicio.

Noviembre 13

Con las hojas marchitas vino tu partida. Fuiste presa de la incapacidad de decidirte a dejarlo y venir conmigo. No fui al sepelio porque sabía que no lo toleraría. Él estaría ahí, y con seguridad lo habría matado yo mismo. Soy un maldito fraude porque nunca pude cristalizar mi promesa, y por eso te has ido, hacia un sueño del cual jamás te desprenderás…

Ahora veo las escaleras en espiral de manera diferente. Pero prefiero las ventanas. En especial la de mi departamento del noveno piso.

La Presencia

Quisiera alguna vez en mi falsa vida zafarme de mis principios, de las reglas e imposiciones que los demás forzan tanto, como si ello fuese placentero, cotidiano, que tenga que ser como un menester.

Lo digo yo, porque viví enclaustrado dentro de los míos, con los de mi raza, postergando siempre lo que quise ser: libre. Los de La Secta se han encargado durante siglos a que permanezcamos limpios, puros. ¿Quién determinó eso? ¿Acaso nunca se preguntaron que conseguirían con la Regla Máxima?Vivir ocultos tras la verdad, ha sido para mí la peor de las maldiciones, más significativa que vivir con los míos, a quienes he odiado durante milenios, cuyas épocas fueron repetitivas, sin sentido alguno mas que el vano hecho de sobrevivir a hurtadillas, acechando a mis presas para extraerles su Sustancia, sin poder apreciar…

…sin poder apreciar ni admirar sus cuerpos livianos, tibios, radiantes de sentimientos que yo jamás apreciaré; sólo he podido gozar de uno, si es que a eso se le puede otorgar denominación alguna: el deseo. Me he quedado impávido, petrificado y con una gran sensación de vacío insospechado, enclaustrado en el sentir imperfecto tras sus ojos risueños, llenos de vida, de un porvenir que augura luz que me llena de sensaciones insospechadas, como un goteo intermitente que pide a gritos ser drenado con pasión, con tus manos livianas y llenas de caricias frenadas por malas experiencias y que yo sería capaz de alabar con súplicas eternas para que toquen mis brazos, para aferrarme yo al instante mismo a tu cuerpo y nunca dejarlo, velarlo día y noche, aunque esto signifique la muerte de mi alma empolvada por el olvido.

La primera vez fue, y será única. Me encontraba en el sentir monótono de la acción que yo siempre me he visto obligado a realizar, odiosamente. Acechaba a mi siguiente víctima, insípida, cuando en la quietud normal de la noche pude percatar tu inconfundible aura, tu andar decidido entre la gente inexpresiva, que no se detuvo a ver la hermosa joya que se arremolinaba en medio de la multitud que esperaba el bus, y yo, congelado y con el pensar estéril, me ganó el impulso de arrancarte la Sustancia con dulce violencia; cambié de opinión cuando tus ojos aterrizaron en los míos, y fue un contraste visible a leguas, los míos tan fríos y distantes, y los tuyos tan llenos de fulgor y energía inigualables, entonces comencé a temblar, y a seguirte el paso.

Dentro del bus, me dediqué a escudriñar a los que nos rodeaban. Gente cansada, harta y apretujada se ceñían en sueños, en libros o conversaciones que no me interesaban. En algunos, provocabas suspenso ante cualquier movimiento que realizabas, por lo cual tus ojos se concentraban odiosamente en aquel que te mirara lascivamente. Pensé que eso debía enojarte. Pero debes de entender que los hombres indignos y los seres como yo estamos siempre ávidos de belleza, de esa desconcertante magia que sólo las mujeres expresan.

Recuerdo que algún día escribí en mis memorias: “Quisiera tener a mi lado una presencia inquietante, que me provoque desasosiego, que llene mis virtudes y mejore mis defectos, para proponerme ser alguien que sé no puedo ser… una entidad capaz de generarme pensamientos únicos, indescriptibles, por donde puedan cabalgar los deseos suprimidos”. En esos días hasta mis propias sombras perseguían a esa entidad que yo tanto anhelaba, sin encontrar recompensa a mi hambriento deseo de olor, sabor, consistencia, calor…mi piel comenzaba a mostrar signos de que ya faltaba sangre en mis corroídas venas, putrefactas de tanto líquido impropio, dicho a esto sangre de víctimas simples, comunes y que no ofrecían nada a mi simplicidad, por lo que solían ocurrirme repentinos ataques de histeria que solía aminorar con más sangre falsa, matando a decenas de personas en una sola noche.

Ya en casa, pude ver que vivías sola, con un perro grande y negro. Su presencia no me agradó. Me incomodó. Esperé hasta media noche, a que durmieras en tu lecho mórbido y blanco que era tu cama.

Si mi timidez no fuese mi primer enemigo…reposabas fina y tranquila, fría como porcelana…yo no sería tan temeroso de equivocarme…tus párpados ocultaban apenas el resplandecer de un sueño pasivo, o talvez inquieto, aguardando lo que te esperaba afuera… y saldría a tu encuentro, resistiéndome a acabar contigo… tu cabello caía como red en la almohada pura que absorbía ideas, pensamientos, sueños…mas eso no podría ser, marcaría mi derrota de nuevo y seguiría mi tortura, infinitamente…tu cuerpo era realmente divino, como hecho por el Sol, tallado por el Viento, teñido por la Tierra, iluminado por la Luna…recordaba a mis doncellas favoritas, muertas todas ellas sobre su cama, ensangrentadas, siempre con la misma expresión en sus rostros…irresistible, quisiera tocarte, marcar con mis dedos un dibujo único, sobre el óleo intacto que es tu piel…de sorpresa, amargura y vacío que dejaban tras su muerte repentina, por la succión inesperada de quien se le arrebata la vida fugazmente…cubierta de una delgada tela blanca…acto seguido se avecinaba el arrepentimiento y mi propia repugnación por el acto cometido, qué asco me doy, soy vil, vil…cada curva, cada poro, cada centímetro de tu ser…doy asco, soy un maldito miserable…aturdido por la belleza fantasmagórica de tu cuerpo, no me resisto acercarme a tu cuello y probar que mis labios toquen, prueben y gocen la espesa sangre que sale de tu tibio ser…

Poco a poco te he estado consumiendo. Esta noche, terminaré contigo. No puedo detener esa ansia por obtener el júbilo de tu vida. Soy incapaz de materializar mis ideales fallidos, aquellos por los que los de mi especie me insultaron, maltrataron y humillaron; yo me salía de sus prototipos de conducta, por ello me catalogaron de idiota obstinado, de buscar una vida sin tener que acabar con otras; y aquí estoy, solo, desde hace cientos de años, porque preferí la soledad a seguir soportando la ideología de la Secta, que es una reflexión inversa, un camino sin otra ruta, una trampa donde jamás hay salida, mas que la del prejuicio, la del engaño, aferrándose a las mentiras y al masoquismo dependiente del dolor, a una agónica tesis que soporta al odio, a la intolerancia y a la incertidumbre.

Por ello, procuro que mis víctimas se dejen extrapolar con mi condición de abandono, para que no pierdan nada relevante al morir. Creo ése es mi mayor deseo pero también mi gran pesar, ya que como dije antes, parece jamás detenerse…creo talvez un día, como éste, me asome por la ventana radiante de luz del cuarto de ésta mi última víctima, ya muerta, y contemplaré el nítido color y la abundante estela de calor que emana el Sol.

-Sin Nombre-

¿Qué es la vida? Es memoria envasada. Es un camino tortuoso, indefinido, volátil, templado y frío. Un poema perdido, tus labios extraviados, unos ojos que extienden brillo, una mano que pide otra mano. Es experiencia vivida y por vivir. Es un futuro incierto, tu cabello resplandeciendo con el sol de verano. Es un recuerdo casi desvanecido, que va y viene. Es el aire inquieto y que te despierta en la madrugada, al entrar en tu habitación. Es el sabor de la victoria (dulce), del desamparo (amargo), de la muerte (ácido), Es el fruto de tu esfuerzo, las ganas que tienes de vivirla.

¿Qué sería de mi soledad –contigo, obviamente-¿ Dejaría de ser eso, soledad. Podría ser, talvez, el próximo cúmulo de reminiscencias que se atrapan al momento de morir. Porque esos son los que valen la pena visualizar siempre, hasta el final de los días. Aquellos momentos, que en lo particular atrapo y encapsulo en mi propia realidad. A nadie le interesa (no conozco a nadie así) que capture mentalmente los instantes insignificativos -mas no importantes- de mi vida. Por eso al recorrer viejos caminos, puentes, calles y edificios por donde alguna vez anduvieron mis pasos, recuerdo rostros, viejas historias, sonrisas…

Pero ahora tú, los demás, tú y nosotros tenemos un futuro que escribir, o más bien que vivir para poderlo escribir. Me aterra la idea que se desvanezca la posibilidad como polvo en el viento, cual arena fina en un tamiz. No me gusta que te separes de mí, me angustia tu ausencia hueca que intento rellenar gritando tu nombre. Pero no funciona, por más fuerte que mi voz proclame las letras que juntas forman un nombre que me cautivó desde que te conocí.

La vida resulta a veces más difícil de lo que nosotros quisiéramos. Algunos se consumen en el intento de solucionar el manojo de los problemas que cargan como una loza pesada en los hombros. Otros viven con ellos a cuestas, cual sombra pegada al Sol; ciertas personas no superan las malas vivencias y se queman internamente, pudriéndose y olvidando vivir y dejar vivir. Hay quienes intensa en incansablemente peleamos por encontrar u camino recto si piedras, tranquilo y apacible. He escuchado que para eso hay que esforzarse eternamente, hasta que nos transformemos en un cúmulo de luz y nos unamos al otro lado de la vida: la muerte.

Pienso que llegamos a este lugar con sólo una razón: vivir. En lo particular, el vivir debe ser el conjunto de experiencias buenas y malas, siendo las primeras las que (deberían) resaltar más, que brillen en la memoria hasta el final, sin que las segundas no dejen de importar: porque las malas pasadas implican sufrimiento, oscuridad, temor. Experiencias buenas: éxito, logros, una sonrisa, la risa misma, caminar en el pasto con los pies descalzos, un atardecer en el campo, admirar a los animales, la música (una cuerda haciendo contacto con el mástil, una tecla soltando una nota al aire, un bombo y su pedal, una voz interminable, un arco raspando las cuerdas de un violín, el viento poseyendo a una flauta, una trompeta), tus manos nerviosas clamando tranquilidad piadosa a las mías, tus ojos sin fin, con el sentido que da al sentido a ése mi sentir, el milagro de respirar tras hundirse en el mar, el Sol entrando en mi alma, bajo un árbol frondoso, una pintura de Rembrandt ó Miró ó Kahlo ó Varo ó Magritte ó Carrington, el admirar a mis peces nadando entre las roscas de mi acuario, la mirada de felicidad de mi perro al llegar a casa, el viento meciendo la copa de un árbol (para desgracia de los pájaros que viven ahí), un chiste simple pero rotundo de mis amigos, una lectura emocionante y ávida, sentir la multitud coreando contigo una canción en un concierto, gritar un gol deseado y oprimido (esperando salir con alegría), correr por las mañanas frías bañadas en tornasol, escuchar el ritmo cardiaco de un perro o gato en el estetoscopio…

Experiencias malas: miedo, ansiedad, tristeza, enojo, impotencia, o mejor dicho, sentir que tus propios esfuerzos no valen nada, un puente quebrado, cimientos que no se han terminado con palabras o conversaciones, tus lágrimas buscando ser apagadas con un consejo, sentirte solo o desconocido entre la gente (que se supone) conocida –aunque nos reconocemos con aquellas personas que supuestamente son ajenas-, la pobreza de mi pueblo sumido en su propia ignorancia, incapacidad y límites, con el contraste ofensivo de la riqueza y felicidad de otros, el no poderse expresar libremente, sin el temor a ser reprimidos con violencia ciega, vivir con la incertidumbre de no saber si encontrarás a alguien con quien compartir el camino a recorrer o si lo tendrás que caminar solo (y peor, haber encontrado a esa persona y que se te escape terriblemente entre los dedos), sentirte incómodo en tu propia casa, enfrentar mentes cerradas, machistas y retrógradas, ver a una mujer hermosa triste y sola, apartada de la fraternidad de algún grupo de amigos, el sufrir de un perro o gato abandonado a su suerte…

Ahora soy consciente de que los problemas se miden en escalas variadas: pequeños, grandes, preocupantes, absurdos. Nótese cómo se pueden combinar entre sí, por ejemplo, los míos son absurdos, pequeños y preocupantes en cierto modo, ya que éstos no siempre los genero yo. He aprendido que con el paso del tiempo, por mis ojos transcurren hechos que innegablemente no puedo dejar pasar por alto; ignorarlos es un acto suicida, y creo muchos (as) nos permitimos que la daga se pose lentamente en nuestros cuellos…es cuando reaccionar es el momento cumbre, desatarnos de las cuerdas que oprimen el pecho, sacar el coraje y el valor suficientes para librarnos de nuestros miedos, temores y ansiedades. Darnos cuenta que el destino sólo coloca piezas a favor y en contra, que el rompecabezas se resuelve eligiendo las decisiones correctas y que más nos convengan al momento. No hay excusas, ni deberes que no hemos de cumplir para ser felices, con la condición de vivir y dejar vivir, sin involucrar daños a terceros en el camino a dicha felicidad.

Quiero vivir. Respirar. Amar. Luchar (por mis ideales, por un bien, por el simple hecho de la razón). Experimentar. Caminar/correr en el momento adecuado. Disfrutar, cantar. Estudiar. Trabajar. Ser alguien pleno, que al morir, me sienta bien por lo que fui. Deseo morir como el mortal que soy, pero lleno de sabiduría.

Una inteligencia sin límites es el mayor tesoro de los hombres.

Rowena Revenclaw.

Deziro

Tendrías que ser ilusión

tendrías que ser suspiro

porque no te encuentro.

Surges de la noche apacible,

tranquila, limpia.

Tus ojos de luna evocan

el mar muerto que habita en mí.

Tu cabello, espuma oscura,

aclara el pensamiento

doma mi sueño

inquieta el volcán,

apaga ansiedades,

ilumina caminos.

El amor duele,

se disfruta,

se pospone. Viene y va

como nubes al tiempo

recorriendo horizontes

y tu sonrisa.

Es espontaneidad

y te golpea de frente

desnucándote tu creencia,

despavilando un secreto.

Podríamos ser farsa

y volvernos en caminos distintos.

Pero no.

Yo no quiero eso,

deseo más,

tus labios, tus manos,

tu inteligencia eléctrica

y tu perfume.

Anhelo tu mirada

piedra suave de río puro,

voz cristalina.

El río caudaloso

baja al abismo interior,

se impregna en el fondo,

ruge tu amor

desemboca en la soledad

que no deja de ser eso,

soledad,

vil soledad.

Te quiero intranquilamente,

te filtras por el poro tibio

de mi mente taciturna.

Despiertas acortando mis cadenas

gélidas que me sostienen

aferrado al lúgubre rincón.

Voy a saciarte no sólo

de letras, palabras.

Abre el cajón oculto

y encontrarás…

Manual para ser Menos Transparente

Te alejas y siento en un perfil bajo, pegándole a lo mediocre. Tus ojos, como dardos, se clavan en mi persona y siento cómo desgarran esa capa liviana que es mi coraza contra cualquier sensación de…

Siempre he sido muy transparente en momentos en los que no debería de serlo: revelo una franca, abierta y real ventana a lo que siento, cosa que puede ser contraproducente en situaciones que involucran el peligro inminente de ser predecible, de ser avistado como alguien frágil, sensible. Yo soy de ésos, que nos clavamos estacas sin mucho sentido, y cada vez sale más estupidez, se derraman oportunidades e ideas.

He intentado de manejar esto de forma sistemática, algo cruel y leve. Ah, levedad, me aquejas pero eres válvula de escape, porque no permites que cosas que podrían importar pierdan peso, y caigan en la red de lo banal, se difundan como agua por el capilar del sentir: permites que no me acerque a ella, mujer cuyas facciones me cautivan, aturden, conmueven, ciegan los rumores que corren en ti: oh, dulce base del amor, impides avisar caminos erróneos, al fruto dulce y venenoso que te mantiene vivo, látigo quemante que te mantiene de pie, y te obliga a la adicción dependiente de la otra persona, y se convierte en deidad, en base importante de tu vida, a la cual esperas minutos que cesan su regularidad en tiempo y lo relentizan, y la espera se hace agobiante, con la necesidad de estar a su lado, tan sólo mirarla basta al principio pero después es insuficiente, el manantial de tu perfecta aura se agota y buscas más profundamente en ella, te pierdes y ella se une a ti, y la magia en muchos casos nunca cesa.

Querer llegar a conquistar esa profundidad es una lucha incesante, donde el que caza (hombre/mujer) al otro puede perder la esperanza, pues todos venimos al mundo con una parte igual a la nuestra, igual pero que se comporta diferente: el objetivo en corto es encontrar esa otra fracción de ti, convencerla, quererla, cuidarla, protegerla y serle fiel. De nada sirve el engaño, el hurto a lo propio, pues la otra parte no es papel o piedra: es una persona, es una entidad compleja, que se debe respetar. Y digo perder esperanzas puesto que esa alquimia con el otro es polivalente, ininteligible y poco abstracta: las dificultades para el cazador están siempre presentes, desde su compatibilidad hasta el tolerar las imperfecciones del ser amado.

Anhelo esto no con fervor, pero sí con cierta  ligera expectativa: esa mitad perfecta, compatible y hermosa sólo llega una vez. Se podrá fracasar una, dos, treinta, mil veces, pero sólo una ha de ser la/el única (o) que se quedará al final. Cual misión casi imposible, tarda más en florecer, en crecer y lo mejor, nunca muere, nunca ha de morir.

Contigo puede haber un pulso, un escalofrío incesante, una mirada indescriptible, hermosa: eres neblina, mas no frío; eres oscuridad, mas no temor; eres viento que sopla del norte, mas no un mal pasaje. Puede que todo esto sea un reflejo de lo que veo en la superficie. No me atrevo a explorar más dentro, porque alguno de los dos hemos de salir heridos, porque eres un completo misterio para mí, y eso te hace tan brillante, intrigas mis pensamientos y los robas y te los llevas a un camino que no puedo alcanzar. Dame un mapa y yo sabré llegar a tu puerto, tiende la mano y bailaríamos en el césped fresco.

Ocultaré todo esto. No quiero que sepas más. Has detectado que yo me siento atraído por ti, pero lo manejas con la frialdad necesaria para acabar cualquier idea, sensación o sentimiento. Te lo agradezco: eres de un carácter fuerte, pero yo sé que no, corres libre pero en un límite de espacio. No te culpo, deseas una vida tranquila, tal vez ya encontraste a tu equivalente y estás bien, y yo…no. Tal vez eres un estandarte que indica que en un futuro, en estas tierras ásperas encontraré mi manantial. Amaré a la superficie de otras, hasta que sepa a través de mi pulso, de mis sueños que la adecuada está ahí, y estamos buscándonos tambaleantes y tanteando el futuro, en algún rincón donde no habrá salida: sólo seguridad y una muy posible felicidad.

Juramento a una amada

Busco una guía

que me encamine a la catedral onírica.

Un mapa que indique el punto exacto

de tu placer, por tu tacto

que me abduce en sueños lejanos,

una llave que abra tu corazón

y encapsularte a mi realidad,

pues es más necedad

perseguir sentimientos que a la razón.

Cumpliré con honor

tu compromiso de amor;

velaré tu sonrisa

grabándola en la cornisa

de mi imaginación trémula,

tendiéndote con dulzura.

Que tu cabello

sepa llevarme a tu cuello

cual imponente deseo

al simple resuello

y tus manos conmuevan

al más leve roce.

O de tí alejarme

para no divagar en tu presencia

no quemar tu esencia

con esta soledad

que cae fina levedad,

titilante pasión que no cede,

pues no entender qué sucede

si te acercas, si respiras,

si huyes, si no caminas

o simplemente te difuminas

en mi imaginación,

pues eres huésped frecuente

por las noches tibias,

sin alarmar, sin titubear

y te aventuras a perturbar

sueños amargos,

y elevas cual rey al dichoso

que acepte galante regalo…